Columna de Opinión:

En el fútbol, todos los equipos pasan por momentos difíciles. Lo que no se puede aceptar es que un club con tanta historia y obligación de luchar por el ascenso termine siendo un ejemplo de improvisación y malas decisiones.
Eso es lo que representa Deportes Temuco hoy en día.
El ciclo de Arturo Sanhueza parece haber terminado. El equipo perdió su identidad en el fútbol, dejó de competir con convicción y transmite una sensación de resignación. No hay evolución en el juego, los errores se repiten cada semana y el entrenador no da respuestas. Lo más inquietante es que no parece reconocer los problemas. En cada conferencia de prensa, parece que el problema siempre está en otro lado, cuando en realidad la responsabilidad está en las decisiones tomadas por el entrenador.
Pero no sería justo culpar solo al entrenador. La dirigencia, encabezada por Marcelo Salas, también debe asumir su parte de responsabilidad. La planificación deportiva y la gestión del fútbol profesional han estado muy lejos del nivel que se espera de un club que quiere regresar a la Primera División.
Lo que pasó durante la temporada con la logística del equipo es inaceptable para un club profesional. Viajes mal organizados, problemas con la alimentación del plantel y el incidente del bus que se rompió, haciendo que el equipo llegara tarde a un partido, son situaciones que no deberían ocurrir. Los detalles son importantes en el fútbol. Mientras otros clubes se encargan de cada aspecto de la preparación de sus jugadores, en Deportes Temuco parece que la improvisación es la norma.
En el campo, no todos pueden quedar exentos de críticas. Algunos jugadores no han estado a la altura de lo que mostraron en temporadas anteriores. Astete perdió su regularidad, Valdivia no ha sido el jugador que el equipo necesita, y el caso de Camilo Núñez es especial. Como extranjero, se espera que marque la diferencia, eleve el rendimiento del equipo y sea determinante en momentos importantes. Hasta ahora, eso no ha sucedido.
Sin embargo, no todo ha sido negativo. Deportes Temuco todavía tiene opciones de luchar por la liguilla gracias al rendimiento constante de algunos jugadores que han sostenido al equipo durante toda la temporada. Yerko Urra ha sido probablemente el mejor arquero de la categoría y el jugador más regular del plantel. Enzo Lettieri ha aportado seguridad, liderazgo y equilibrio defensivo. Diego Buonanotte sigue siendo el jugador con más talento para generar fútbol y Franco Ortega ha demostrado una regularidad que pocos de sus compañeros han logrado. Ellos han mantenido un nivel competitivo incluso cuando el funcionamiento colectivo ha estado lejos de lo esperado.
Una de las cosas más preocupantes ha sido la forma en que Arturo Sanhueza ha administrado el plantel. Durante toda la temporada, se han visto decisiones difíciles de entender desde el punto de vista futbolístico. Jugadores como Reynero prácticamente desaparecieron de las convocatorias, mientras que otros que fueron titulares y respondieron cuando tuvieron oportunidades, como Paulo Contreras y Diego Zambrano, pasaron de un partido a otro a no ser considerados siquiera como suplentes. Esa falta de coherencia afecta la confianza del grupo y transmite la sensación de que no hay una línea deportiva clara.
Y mientras todo esto sucede, el silencio alrededor del club es llamativo. Pocos cuestionan con firmeza las decisiones de la dirigencia. Parece que hay un temor permanente a señalar responsabilidades cuando los resultados son negativos. Deportes Temuco necesita un entorno crítico, exigente y comprometido con el crecimiento de la institución, no uno que normalice los errores o guarde silencio mientras el equipo se aleja de sus objetivos.
Lo más preocupante es que esta historia ya se vivió. La temporada pasada, se esperó demasiado para realizar cambios y cuando finalmente llegaron, ya era tarde. El campeonato se terminó mucho antes de octubre y la ilusión del ascenso desapareció cuando todavía quedaban fechas por disputar.
Hoy, el escenario es peligrosamente parecido.
Si la dirigencia insiste en sostener un proyecto que no muestra señales de recuperación, Deportes Temuco volverá a despedirse del ascenso antes de tiempo. No porque falten jugadores, ni porque la categoría sea imposible de competir, sino porque las decisiones equivocadas terminaron pesando más que el talento del plantel.
Los hinchas ya cumplieron. Han llenado el estadio, han recorrido cientos de kilómetros acompañando al equipo y han demostrado una fidelidad que pocas instituciones pueden exhibir en el fútbol chileno. Ellos merecen mucho más que discursos repetidos y promesas incumplidas.
Ha llegado el momento de que Marcelo Salas y el directorio tomen una decisión pensando exclusivamente en el futuro deportivo del club. Porque mantener un proceso solo por esperar que las cosas cambien por inercia no es una muestra de convicción, es una señal de inmovilismo.
Deportes Temuco todavía tiene tiempo para reaccionar. Pero ese tiempo se agota rápidamente. Si no existe un cambio ahora, octubre volverá a marcar el final anticipado de otra temporada que comenzó llena de ilusión y terminará, una vez más, con la sensación de que el principal rival del club fue su propia incapacidad para corregir el rumbo.
Y si eso ocurre, la responsabilidad ya no será únicamente del entrenador. Será de todos quienes tuvieron la posibilidad de cambiar la historia y prefirieron no hacerlo.
RBC
foto: Aldo Zapata

Ya Renuncio el DT…Aprendiz de Director Tecnico de Futbol…???……….RENUNCIA VENDE HUMO…..RENUNCIA…HECTOR ARTURO…ANDA A DIRIGIR LA SUB 12 DE LAS ZORRAS…!!!