
Hay discusiones que se pueden tener desde la pasión. Pero cuando hablamos de la administración de un club profesional, hay algo que no debería perderse nunca: distinguir los hechos de las opiniones.
Por eso, antes de criticar a Deportes Temuco, conviene separar ambas cosas.
LOS HECHOS
Hecho: Deportes Temuco históricamente compitió en la primera categoría del fútbol profesional chileno, pero actualmente está en su octava temporada consecutiva Primera B.
Hecho: Marcelo Salas es el propietario y principal controlador del club. Desde que logró asumir la dirección de la institución, hace 13 años, Temuco estuvo 2 años en Primera y 11 años en Primera B.
Hecho: En las últimas temporadas Deportes Temuco ha realizado renovaciones importantes de su plantel y ha incorporado numerosos jugadores provenientes de otros clubes.
Hecho: Los contratos de los futbolistas son, en muchos casos, temporales. Por lo tanto, existe naturalmente una rotación de jugadores entre temporadas.
Hecho: El club ha tenido como objetivo deportivo declarado competir por el ascenso.
Hasta ahí están los hechos.
Ahora vienen las preguntas.
¿QUÉ SIGNIFICAN ESOS HECHOS?
Aquí entramos en el terreno de la opinión.
Mi opinión es que Deportes Temuco ha funcionado demasiado tiempo con una lógica de corto plazo.
No digo que no exista planificación.
Digo que, desde afuera, no se aprecia con suficiente claridad un proyecto deportivo de largo plazo que permita al hincha saber qué se está construyendo más allá del próximo campeonato.
Y esa diferencia es fundamental.
Porque contratar jugadores no es, por sí mismo, algo malo.
Todos los clubes profesionales contratan.
El problema aparece cuando la contratación se convierte en la principal herramienta para solucionar permanentemente los problemas deportivos.
Si cada temporada hay que cambiar una parte importante del plantel, entonces es legítimo preguntarse: ¿Qué estamos construyendo?
NO ES CRÍTICA AL JUGADOR: ES CRÍTICA AL MODELO
Esto también hay que aclararlo.
No tiene sentido responsabilizar individualmente a cada futbolista que llega.
Un jugador firma por el club porque alguien decidió contratarlo.
Un técnico llega porque alguien decidió contratarlo.
Un plantel se arma porque alguien define un presupuesto y una estrategia deportiva.
Por eso, cuando los problemas se repiten, mi opinión es que la discusión debe subir un nivel.
No solamente hay que analizar al jugador que falla.
Hay que analizar quién eligió al jugador.
No solamente hay que analizar al técnico que se equivoca.
Hay que analizar quién decidió contratarlo.
Y no solamente hay que analizar el rendimiento de una temporada.
Hay que preguntarse qué se hizo para que la siguiente temporada fuera mejor.
EL PROBLEMA DEL “AÑO CERO”
Aquí está mi principal crítica.
Deportes Temuco no debería tener que reinventarse todos los años.
Un proyecto deportivo serio debería permitir que una temporada sea la continuación de la anterior.
Que los jugadores importantes tengan continuidad.
Que los jóvenes vayan ganando espacio.
Que exista una metodología que sobreviva al cambio de entrenador.
Que el scouting responda a una idea futbolística.
Que las contrataciones sean complementarias y no una reconstrucción permanente.
Eso no significa que nunca haya que cambiar jugadores.
Significa que el cambio debe ser parte de una planificación y no convertirse en la planificación.
LA RESPONSABILIDAD DE MARCELO SALAS
Esto tampoco debe interpretarse como un ataque personal.
Marcelo Salas tiene responsabilidad porque es quien está al frente de la propiedad y conducción del club. Eso, ya lo dije, es un hecho.
La evaluación de su gestión, en cambio, es una opinión.
Mi opinión es que, después de varios años, ya no basta con pedirle paciencia al hincha.
Hay que mostrar resultados. Y no solamente resultados deportivos. También resultados institucionales.
Porque una administración puede tener una temporada mala y seguir siendo buena.
Y también puede conseguir una campaña aceptable y esconder problemas estructurales.
Por eso la pregunta importante no es simplemente: “¿Ascendimos o no ascendimos?”
La pregunta es: “¿Estamos construyendo un club mejor que el que teníamos hace cinco años?”
LAS PREGUNTAS QUE MERECEN RESPUESTA
Aquí no hacen falta acusaciones. Hacen falta respuestas.
¿Cuál es el proyecto deportivo de Deportes Temuco a largo plazo?
¿Cuántos jugadores formados en casa se pretende llevar al primer equipo?
¿Cuánto se invierte anualmente en formación?
¿Cuál es el criterio para contratar jugadores?
¿Cuántos jugadores de cada temporada tienen continuidad al año siguiente?
¿Cuál es la política para retener a los futbolistas que funcionan?
¿Qué porcentaje del plantel profesional debería estar compuesto por jugadores formados en la institución?
¿Cuál es el presupuesto deportivo anual?
¿Cuáles son los objetivos deportivos concretos?
¿Quién evalúa el cumplimiento de esos objetivos?
Y quizás la pregunta más importante:
¿Cuál es la identidad futbolística que quiere tener Deportes Temuco?
Porque si existe un proyecto, mostrarlo no debería ser un problema.
Al contrario. Mostrarlo permitiría al hincha evaluarlo.
LAS PROPUESTAS
Y aquí es donde la crítica deja de ser solamente crítica.
- Proyecto deportivo de largo plazo
No una planificación que termine en diciembre. Un proyecto 2027-2031, por ejemplo, con metas deportivas, económicas y formativas. - Director deportivo profesional
Una persona preparada, responsable de la estructura deportiva, con funciones claramente definidas y evaluación anual. No un escudero que defienda al jefe a capa y espada. No un personal advisor. - Plantel con continuidad
Definir una columna vertebral y evitar que cada temporada se convierta en una reconstrucción. - Formación como prioridad
Establecer objetivos concretos de jugadores juveniles promovidos al primer equipo y minutos efectivamente disputados. - Scouting permanente
Que las contrataciones respondan a necesidades previamente definidas y no solamente a oportunidades de mercado. - Evaluación anual
Publicar un informe que permita responder: qué prometimos, qué hicimos, qué conseguimos y qué falló. - Transparencia
Entregar al hincha información institucional y deportiva suficiente para entender hacia dónde va el club. - Responsabilidad
Cuando los objetivos no se cumplen, no buscar automáticamente al siguiente culpable. Analizar las decisiones de toda la estructura.
Y AQUÍ ESTÁ MI OPINIÓN
Yo no creo que Deportes Temuco necesite simplemente más jugadores.
Creo que necesita menos improvisación y más estructura.
No creo que el hincha necesite otra frase diciendo que “este año vamos por el ascenso”. Creo que necesita que le muestren cómo se pretende conseguirlo.
No creo que sea suficiente cambiar jugadores cada temporada.
Creo que hay que construir una identidad que permita que los jugadores que lleguen sepan exactamente a qué club vienen y qué fútbol se espera de ellos.
Y tampoco creo que sea justo culpar de todo al entrenador de turno.
Si el mismo problema aparece con distintos técnicos y distintos jugadores, hay que mirar el sistema.
Eso ya no es solamente fútbol.
Es gestión.
EL VERDADERO DESAFÍO
Marcelo Salas tiene una oportunidad: No solamente de llevar a Deportes Temuco a Primera División, eso sería importante, por supuesto.
Pero el verdadero éxito sería dejar instalado un club capaz de competir, formar jugadores y crecer incluso después de que cambien los nombres.
Porque los jugadores pasan.
Los técnicos pasan.
Los dirigentes pasan.
Los propietarios incluso pueden pasar.
El club queda.
Y Deportes Temuco merece que las decisiones de hoy estén pensadas para el club de mañana.
Así que sí: Critiquemos. Pero critiquemos con argumentos.
Preguntemos. Pero exijamos respuestas.
Exijamos resultados. Pero también exijamos un proyecto.
Porque decir que Deportes Temuco es “un club amateur” es una opinión.
Pero preguntarse por qué un club profesional necesita reinventarse constantemente para competir es una pregunta completamente legítima.
Y quizás la pregunta que más duele sea precisamente esa:
¿Estamos construyendo un club profesional o simplemente financiando una temporada más?
Esa respuesta no la tiene que dar el hincha. La tiene que dar la dirigencia.
LO QUE SÍ LE TOCA AL HINCHA
Pero tampoco basta con escribir columnas, reclamar en redes sociales o descargar la rabia después de una derrota.
Si realmente queremos que algo cambie, hay que transformar la molestia en una exigencia organizada y concreta.
Por eso, el llamado es directo.
A la dirigencia: presenten públicamente el proyecto deportivo de Deportes Temuco.
No una frase. No una promesa. Un documento que diga cuáles son los objetivos a mediano o largo plazo, qué se hará con las divisiones inferiores, cuál será la política de contrataciones, qué porcentaje del plantel se pretende formar en casa, cuáles serán las metas deportivas y quiénes serán los responsables de cumplirlas.
Y que ese proyecto sea evaluado cada temporada.
Al hincha: dejemos de conformarnos con conocer solamente los nombres de los refuerzos.
Preguntemos por el proyecto.
Preguntemos por la formación.
Preguntemos por la continuidad.
Preguntemos por los objetivos.
Preguntemos por los resultados.
Y cuando no existan respuestas, volvamos a preguntar.
No se trata de atacar por atacar.
Se trata de defender al club.
Porque la crítica también es una forma de compromiso cuando nace del deseo de ver crecer a Deportes Temuco.
Por eso, este llamado no es contra una persona. Es a favor del club.
Marcelo Salas y la dirigencia tienen la palabra.
Presenten el proyecto.
Pongan objetivos sobre la mesa.
Pongan plazos.
Pongan responsables.
Y después dejemos que los resultados hablen.
Porque si el proyecto existe, el hincha merece conocerlo. Y si no existe, entonces llegó la hora de construirlo.
Pero una cosa ya no debería aceptarse:
otro año empezando de cero.
Otro plantel armado para doce meses.
Otra promesa sin un camino detrás.
Otro “este año sí”.
Deportes Temuco tiene historia, tiene hinchada y tiene una ciudad detrás.
Ahora necesita algo que no se puede comprar en el mercado de fichajes:
un rumbo.
Y ese rumbo hay que exigirlo ahora, no cuando termine la próxima temporada.
BASTA DE SOBREVIVIR TEMPORADAS. ES HORA DE CONSTRUIR EL CLUB.
RBC
foto: azapataaa
