Columna de Opinión / Esto es Temuco

Sí, porque eso somos los hinchas de Deportes Temuco: nos pueden pegar una cachetada futbolística, hacernos renegar durante semanas, prometernos proyectos, vendernos humo, perder partidos increíbles y cuando ya estamos diciendo “este año tampoco”, aparece un 3-0, volvemos a sacar la calculadora y nos volvemos a ilusionar.
Después de perder 1-0 con Rangers, cuando nuevamente parecía que este equipo se encargaba de tirar por la borda cualquier esperanza, apareció una respuesta contundente ante Santiago Wanderers: 3-0.
Y claro, uno intenta ser racional. “Tranquilo, todavía estamos lejos”. “Faltan muchos puntos”. “Hay que ir partido a partido”.
Mentira.
Apenas termina el partido, el hincha ya está mirando la tabla, haciendo combinaciones, revisando quién juega con quién y pensando: “si ganamos los próximos tres…”
Porque así funciona Temuco.
PERO NO NOS OLVIDEMOS TAN RÁPIDO
El problema es que una goleada no puede borrar todo lo anterior.
Este mismo equipo venía de perder con Rangers, de caer 3-1 ante Antofagasta, de empatar con San Luis y Recoleta y de protagonizar ese inexplicable 3-4 frente a Magallanes.
Eso es precisamente lo que desespera.
Un equipo capaz de ilusionarnos y, al mismo tiempo, capaz de destruir la ilusión en noventa minutos.
No hay término medio.
Y quizás ahí está el gran desafío: dejar de ser un equipo de momentos y transformarse, de una vez por todas, en un equipo competitivo.
Porque para ascender no alcanza con jugar bien cuando las papas queman.
Hay que hacerlo cuando nadie está mirando. Hay que ganar partidos cerrados.
Hay que dejar de regalar goles. Hay que aprender a cerrar los partidos.
Y, sobre todo, hay que entender que cada punto perdido pesa el doble cuando después toca mirar desde abajo.
LA TABLA NO PERDONA
Deportes Temuco está en la zona media y necesita una remontada importante para meterse definitivamente en la pelea. La tabla está apretada, pero también es cierto que los equipos que están arriba ya hicieron buena parte del trabajo.
Por eso el 3-0 ante Wanderers vale más que tres puntos.
Vale como mensaje. Vale como reacción. Vale para recuperar confianza.
Pero todavía no alcanza para hablar de candidato. Eso se demuestra en una racha, no en un partido.
Ahora viene Unión Española y ahí veremos si esto fue simplemente otro capítulo de la montaña rusa albiverde o si realmente estamos frente a algo distinto. Porque si Temuco gana afuera, empieza a incomodar, pero si vuelve a tropezar, volveremos a lo mismo.
Y AQUÍ APARECE EL HINCHA
Mientras dirigentes, técnicos y jugadores pueden cambiar, el hincha sigue ahí.
El mismo que reclama. El mismo que se enoja. El mismo que dice que no va más, pero que, cuando llega el próximo partido, vuelve a ponerse la camiseta.
Porque podrán cuestionarnos por ilusionarnos demasiado. Podrán decirnos que somos ingenuos. Pero hay algo que no pueden quitarnos: las ganas de ver a Deportes Temuco donde creemos que merece estar.
No queremos otro campeonato de “casi”. No queremos otra temporada de explicaciones. No queremos otro año escuchando que “el próximo partido es una final”.
Queremos resultados.
Queremos un equipo que compita.
Queremos volver a mirar la tabla desde arriba.
Y queremos que algún día esta maldita ilusión deje de ser solamente una ilusión.
Pero por ahora… nos volvemos a ilusionar.
Porque ganó Temuco.
Porque fue 3-0.
Porque la tabla todavía permite soñar. Y porque, aunque nos hayan hecho sufrir una y otra vez, el hincha albiverde tiene una enfermedad incurable: creer que esta vez sí.
RBC
foto: azapataaa
